Moniciones para el Bautismo del Señor – Ciclo A

Moniciones para el Bautismo del Señor – Ciclo A

MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días, (tardes, noches), reciban todos la más cordial bienvenida a la Eucaristía. Celebramos hoy la fiesta del Bautismo del Señor. Hace unos días, el jueves, veíamos al Niño, en el pesebre de Belén, adorado por los Magos. Hoy, le contemplamos ya adulto. Por extraño que parezca, Jesús se somete al bautismo de penitencia de Juan, que Él, no necesita. Desconcertante pero alentador para todos los hombres.

Terminamos, además, el Tiempo de Navidad y mañana iniciamos la primera parte del Tiempo Ordinario que nos llevará a la cuaresma que iniciaremos el 9 de marzo con el Miércoles de Ceniza. Hemos de ver, hermanos y hermanas, en el Bautismo del Señor nuestro propio bautismo pues, en ambos, el Espíritu nos anima a la misión de ayudar y salvar a los hermanos. Comencemos con alegría la celebración.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

Del Libro del Profeta Isaías está tomada la Primera Lectura de este domingo. Nos describe al Mesías como lo es siempre Dios, que no llega en el viento impetuoso, sino en el susurro. No romperá la caña quebradiza, dice. Es un bello retrato de Jesús que hemos de escuchar con especial atención.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA

Del Libro de los Hechos de los Apóstoles está tomada la segunda lectura de este domingo. Pedro describe ahora a Jesús: pasó su vida haciendo el bien y liberando a los oprimidos, escuchemos con atención este interesante relato.

MONICIÓN A LA TERCERA LECTURA

Mateo nos presenta la escena del bautismo del Señor. Juan no quiere bautizar a Jesús porque sabe que no tiene pecado, pero el Señor se presta al bautismo como un pecador más. Y es Juan quien va a ver y oír la fuerza de la Trinidad, del Dios uno y Trino. De pie, cantemos el Aleluya.

EXHORTACIÓN FINAL
¡GRACIAS, DIOS Y PADRE!

Porque, en el bautismo de Jesús,
de nuevo te revelas y hablas.
Te expresas, oh Dios, como siempre lo haces:
con autoridad y, a la vez, con amor.

Lo haces porque, sabes que el hombre,
necesita del soplo de Jesús para vivir
de su mano, para levantarse
de su amor, para llegarnos hasta Ti
de tu mirada, para sentirnos amados

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE!

Porque, sorprendentemente,
las nubes se abren y, lejos de desprender agua,
derraman palabras divinas,
consuelo para una humanidad resquebrajada
esperanza para un mundo perdido.

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE!

Porque al bajar Jesús al río Jordán
tienes sed de nosotros,
de nuestro amor y de nuestra generosidad
de nuestra conversión y de nuestro corazón

Porque no dejas de buscarnos:
Lo hiciste en Belén.
Lo hiciste con una estrella buscando a los Magos.
Lo harás, dejando a tu Hijo, clavado en una cruz
Lo harás siempre que sea necesario, Señor.
Por el hombre… todo
Eres así, Dios y Padre,
siempre ofreciendo amor al hombre

¡GRACIAS, DIOS Y PADRE!