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Moniciones para el Jueves Santo (Misa de la Institución de la Eucaristía)

MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy vamos a celebrar sobre todo el Amor de Dios en la forma de la Institución de la Eucaristía. Así como el amor de Cristo por todos sus discípulos a quienes les lava los pies, y al hacer mención de los discípulos, debemos tener en cuenta que todos estamos llamados a serlo, hombres y mujeres, niños y niñas, porque la Iglesia es una Iglesia Universal, abierta a todos. Hoy en todas las iglesias del mundo se repetirá estas muestras del amor de Dios a sus criaturas. La invitación será entonces para que abramos nuestros corazones al amor, dejemos a un lado nuestras diferencias y comencemos a seguir al Señor Jesús en estos días fundamentales para nuestra Fe.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

La primera lectura, tomada este día del Libro del Éxodo, nos habla de las prescripciones que Moisés dio a los judíos para celebrar la Cena Pascual. Aquí se resalta el papel de la «Víctima sin mancha». Y nosotros hoy lo podemos ver como una profecía de Moisés hacia Jesús. Pongamos atención.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA

El pequeño texto de san Pablo a los Corintios que escucharemos como segunda lectura, es el texto más antiguo del que se tiene referencia, en donde se hace mención de la Institución de la Eucaristía. Hoy estas palabras deben resonar en nuestro corazón de modo que lo hagan vibrar de emoción porque son las mismas palabras que se utilizan en la Consagración de las especies de pan y de vino. Escuchemos este texto con recogimiento y respeto.

MONICIÓN A LA TERCERA LECTURA

En el Evangelio de este día, a través de la escena del lavatorio de los pies, lo que Jesús busca dar con ese gesto es amor sin límite y quiere decirnos algo nuevo a nosotros que nos hemos reunido con Él para celebrar la Pascua. Hoy Cristo nos expresa: «Yo no sólo vine para dar pan a los hambrientos, he venido a ser pan para todos; por eso me hago pan, para entrar en cada uno, para darles la fuerza para vencer al mundo.
Para el mundo de hoy, todo esto le resulta difícil entenderlo; pero para amar en serio no hay que buscar los puestos de honor, no hay que sentirse cabeza, hay que despreciar los puestos de honor, hay que doblar las rodillas para servir, hay que levantar las manos para dar.

MONICIÓN ANTES DEL LAVATORIO DE LOS PIES

Jesús, adoptando un papel de esclavo –porque sólo estos lavaban los pies a los hombres libres—les muestra su amor y les da ejemplo a los discípulos, lavándoles los pies. Hoy este gesto de Jesús debe ser ejemplo para nosotros. Y es que desde nuestra realidad Latinoamericana, estamos llamados a construir una Iglesia abierta, y es por eso no podemos seguir con la mentalidad retrógrada, que anteriormente sólo aceptaba hombres para representar este gesto, hoy no puede ser así, hoy hemos entendido que hay discípulos y discípulas, de todas las edades. Y todos estamos llamados a servir a los hermanos y no esperar ser servidos. Profundicemos, con emoción, en este misterio de amor que Cristo nos mostró hace más de dos mil años.

EXHORTACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
TE QUEDAS, SEÑOR

En el pan, para calmar nuestra hambre espiritual.
Y, cuando te vemos partir y repartir así el pan,
vemos que nos amas hasta el extremo,
que tu Cuerpo, se desangra y se derrama en sangre,
para que, nosotros tus amigos,
tengamos asegurado alimento en nuestro caminar.

Te quedas…

Y, al quedarte entre nosotros,
lo haces como el que siempre sirve y se da,
como el que, arrodillándose o inclinándose
nos indica que el camino de la humildad
es el secreto para llegarnos hasta Dios
y para mitigar penas y sufrimientos.

Te quedas…

Con un amor tremendamente asombroso
nos enseñas el valor de la fraternidad,
la clave para vivir contigo y por Ti.
La llave, para que abriendo la puerta de tu casa
podamos contemplar que, el interior de tu morada,
está adornado con el color del amor
y con la entrega de tu Sacerdocio
o con el sacrificio de tu vida donada

Te quedas…

Para que, sin verte,
te adoremos en tu Cuerpo en tu Sangre.
Para que, al llevar el pan hasta tu altar,
nos acordemos que es signo de tu presencia.
Para que, al repartirlo entre los necesitados,
comprendamos que es sacramento de tu presencia

Te quedas…

Y nos dejas un mandamiento: ¡Ámense!
Y nos sugieres un camino: ¡El servicio!
Y te quedas para siempre: ¡La Eucaristía!
Y eres, sacerdote que ofrece.
Y eres, sacerdote que se ofrece por toda la humanidad
Gracias, Señor

MONICIÓN PARA LA RESERVA Y PROCESIÓN AL MONUMENTO

La Celebración de este día ha estado llena de signos y símbolos que nos han introducido ya en el Triduo Pascual. Ahora vamos a acompañar en procesión, al Sacramento del Amor, que se reservará, para la comunión de mañana, en el Monumento que hemos preparado. Procuremos no dejarlo solo en este jueves, porque hoy fue el día en que todos los que se decían sus seguidores lo abandonaron, nosotros no hagamos lo mismo.

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